“Hace semanas que duermo la siesta sin ningún tipo de interrupción y eso no es normal, espero que no le haya ocurrido nada”, comenta un ciudadano de Toledo que, como tantos otros, echa en falta últimamente las llamadas promocionales del comercial de Jazztel, del que nadie sabe nada. Aunque algunos sospechan que el operador se ha ido de vacaciones, la hipótesis no parece muy sólida porque, precisamente, “es en verano cuando más pesado se pone con ofertas de todo tipo, y no es propio de él dejarnos tranquilos precisamente ahora, cuando sabe que nos puede encontrar en casa en cualquier momento”, señala otro español preocupado.

La operadora de telefonía no ha aclarado el asunto, limitándose a pasar a la prensa de un departamento a otro, y los españoles llevan días en vilo, observando sus teléfonos con ansia y cruzando los dedos cada vez que suena el terminal, esperando en vano oír la voz del famoso comercial. “He pedido a mi familia que no me llame al fijo, no quiero que el de Jazztel intente contactar conmigo y esté yo comunicando”, confiesa otro ciudadano preocupado de Girona.

“Si le hubiera pasado algo, no me perdonaría a mí mismo por todas las veces que le insulté o le colgué el teléfono airadamente”, reconoce una abonada de Orange. “Logró meterse en nuestras casas y en nuestros corazones”, añade.

“Siempre llama él, igual se ha cansado”, aventura otro de los miles de afectados.

Esta noche, cuando llame el comercial de Movistar a media película, los españoles le preguntarán si sabe algo de su homólogo de la competencia.