El vuelo 344 con destino la boca del pequeño Adrián Flores ha salido con tres cuartos de hora de retraso de la mano de su madre. Tras informar del protocolo de seguridad al trozo de pollo que se encontraba en la cuchara, la madre ha tenido que esperar unos minutos para poder realizar las maniobras de despegue debido a unas sacudidas de cabeza del crío que ponían en riesgo a los pasajeros y a la tripulación.

Fuentes cercanas a la mesa de la cocina apuntan que la niebla provocada por la olla en la que se coció la carne ha dificultado la visibilidad del avioncito y también ha influido en el retraso. Nada más despegar, el trozo de pollo, la patata y los dos guisantes que se embarcaron en el vuelo experimentaron una serie de turbulencias provocadas por un niño que se niega a comer si no se le pone la ‘tablet’ delante.

“Los chalecos salvavidas están situados debajo de la cuchara”, ha informado la madre al trozo de carne justo antes de despegar hacia la boca del niño. “Hay una salida de emergencia en cada extremo del cubierto; en caso de accidente, agárrense al trozo de pan que ven a su izquierda”, ha insistido ya una vez en el aire. “Son las 14:27 en la boca de destino, la temperatura es de 36 grados y hay altas probabilidades de precipitaciones de babas y mocos”, ha anunciado antes de iniciar las maniobras de aterrizaje.

Según ha podido saber la prensa, antes de meterse en el interior de la boca del niño, el trozo de pollo ha sido eyectado y ha aterrizado sobre la mesa, donde espera ser rescatado por el paño de la cocina.