A fin de acostumbrar a su cuerpo a caminar bocabajo, Natalia López, de treinta y dos años, lleva varios meses viviendo del revés para preparar a conciencia su viaje de estudios a Australia, país situado en el hemisferio sur “y donde todo es muy distinto a aquí, concretamente al contrario”.

Según explica, en cuanto el avión aterrice estará perfectamente habituada a caminar por el techo, “que allí es el suelo”: “Ya me he informado sobre lo que cuesta estudiar y trabajar en Australia y conozco todos los detalles, lo único que me falta es salirme de la zona de confort y acostumbrarme a estar bocabajo y con toda la sangre en la cabeza”.

Respecto al inglés, el idioma que se habla en Australia, Natalia dice que lo estudiará allí, pero “lo de invertir la percepción de la realidad de las cosas” prefiere llevarlo aprendido desde casa. “Todavía no se me da bien caminar por el techo porque me caigo, pero imagino que pronto le cogeré el truco”.

“Sé cómo funciona el planeta Tierra: allí no te caes hacia el cielo, simplemente estás colgando. Creo que me habituaré pronto porque la preparación es más mental que física”, explica López. Según dice, ha recurrido a los servicios de la empresa AUssieYouTOO para encontrar el destino y programa de estudios que más se adapta a sus necesidades. “Espero que al ir todo del revés no haya que empezar por los niveles difíciles”, dice López.

Además de desafiar la gravedad, López ha empezado a estudiar la teoría de la relatividad para viajar al futuro y vivir varias horas por delante del presente “como es costumbre en Australia”.