Treinta y dos años después de conquistar el Mundial de México, Diego Armando Maradona volvió a ser protagonista en un partido de la Selección Argentina. Desde su asiento en el palco del Saint Petersburg Stadium, el exfutbolista mostró ayer claros indicios de estar alcoholizado y las cámaras de la retransmisión lo buscaron en todo momento. Su actuación, en la que gritó con los ojos en blanco, se durmió, insultó a las personas que tenía debajo y fue llevado a rastras a casa, le ha servido para que Vladimir Putin le conceda la nacionalidad rusa.

La política migratoria de Rusia tiene muy en cuenta la integración de los extranjeros en la cultura de su país y su interés por abrazar sus costumbres, por lo que el comportamiento de Maradona durante el encuentro de ayer llenó de orgullo a millones de aficionados rusos. “El hecho de que se durmiera demuestra que todavía le queda por adaptarse, pero aun así va por el buen camino”, afirma Oleg Sokolov, un ciudadano de Moscú.

“Diego ha demostrado ser uno de los nuestros”, ha declarado Vladimir Putin. Aunque Maradona no ha solicitado en ningún momento la nacionalidad rusa, el presidente se la ha concedido de manera unilateral. “Hasta ahora, de las millones de personas que han venido a nuestro país por el Mundial, nadie ha respetado nuestras tradiciones tanto como él”, ha reconocido. “Si le hubiera pegado a alguien, ahora mismo le estaría colocando una insignia de oro en el pecho”, añadió después.

Se cree que, tarde o temprano, cuando se le pase la borrachera, Maradona tendrá que pasar varios días durmiendo, por lo que Susana Díaz podría ofrecerle también la nacionalidad andaluza.