Un año después de haber causado estragos con su canción titulada “Despacito”, el cantante puertorriqueño Luis Fonsi ha sido detenido en Florida después de que las autoridades reunieran pruebas concluyentes de que estaba preparando otra canción para este verano.

En una de las escuchas que se le realizaron a lo largo de una investigación que ha durado meses, el cantante aseguraba que “Me voy acercando y voy armando el plan”, lo que hizo saltar todas las alarmas y llevó a la justicia a cursar una orden de detención por riesgo de reguetón. Aprovechando que se encontraba corriendo a cámara lenta por la orilla de una playa cercana a su domicilio en Miami, un grupo de agentes consiguió inmovilizar ayer al músico y trasladarlo al Miami County Jail. “Incautamos un ritmo pegadizo y seis rimas con diminutivos”, han declarado los responsables de la detención, satisfechos tras una operación delicada que se ejecutó “pasito a pasito, suave, suavecito”.

Los agentes han aislado a Luis Fonsi de los demás reclusos para evitar que acaben bailando todos de manera perfectamente sincronizada en sus celdas. “Lo último que queremos es que aproveche su estancia en prisión para grabar otro videoclip”, anuncian.

Ahora la policía ha intensificado su vigilancia sobre Enrique Iglesias, temiendo que, con la detención de Luis Fonsi, pase a encargarse él de suministrar ritmos y letras pegadizas al resto del mundo.