Desde que se dejó de transportar la riqueza de América a Europa a través de embarcaciones, causando la desaparición de los piratas, millones de loros se han visto obligados a desplazarse por el suelo. “Muchos tienen las patas atrofiadas y la especie está al borde de la extinción”, advierte la bióloga española Amparo Rojas en un artículo publicado esta semana en la Revista de Biología.

En los últimos tiempos se ha comprobado que la ausencia de piratas ha obligado a los loros a adaptarse a tierra firme, pues ya no pueden vivir en las cubiertas de los barcos, que era su hábitat natural. “Se cree que la extinción de los piratas se debió a la descompensación que les producía llevar un loro siempre en el hombro”, considera Rojas. “Ese desequilibrio resultó crucial a la hora de luchar”, añade.

A día de hoy, algunos loros desesperados se posan en el hombro de piratas informáticos como último recurso, aunque así apenas pueden ver la luz del día y se acaban deprimiendo. También hay loros que rondan los patios de los colegios en busca de niños con un ojo vago. “Al repetir todo lo que dicen, muchos de ellos incluso se han matriculado y han conseguido el graduado escolar”, asegura la bióloga. “Pero al no haber piratas tienen muy poca salida laboral”, lamenta.

Los biólogos coinciden en que, de todas formas, los loros más desgraciados siguen siendo los nacidos en Murcia, pues acaban sufriendo importantes lesiones cerebrales al intentar repetir las frases que dicen los murcianos.