Graham McAllister, un turista inglés de 56 años, se ha quemado la espalda tras pasar todo el día deambulando por Barcelona en un día nublado. “El cielo está encapotado, no se ve el sol, es increíble que lo haya conseguido”, declara un residente en la ciudad condal. Varios curiosos se han arremolinado alrededor del viajero para ver en directo cómo se tostaba su piel a la sombra.

En España hay diversos casos documentados de turistas del norte de Europa que han llegado a quemarse los hombros y la cabeza incluso de noche. “En ocasiones la luna puede hacer rebotar los rayos del sol y quemar la piel de estas personas aunque las temperaturas ronden los cero grados”, asegura Miguel Quesada, experto dermatólogo.

Testigos oculares se han mostrado muy sorprendidos con los hechos porque el turista inglés “ni siquiera se había quitado la camiseta”. De hecho, tampoco se había quitado los pantalones pero le quedó la marca del bañador.

Las autoridades inglesas temen que pronto, con la mera idea de viajar a España, a sus ciudadanos ya les arda la piel. “Muchos turistas llegan a España con importantes quemaduras en la piel provocadas por la luz de lectura del avión”, informan desde la embajada británica en Madrid.

Al cierre de la edición, se ha sabido también que McAllister iba borracho después de haberse tomado un café con leche.