Los dueños de Koko, un precioso gato tonkinés residente en Australia, han comprobado que su mascota siempre cae de espaldas pese a no tener ningún problema psicomotriz. El felino, que acaba de cumplir cuatro años, cada vez que salta aterriza patas arriba en el suelo y se golpea en la columna.

“No es consciente de la gravedad de la situación”, comenta uno de los dueños.

“Los gatos tonkineses son naturales de Canadá, así que es normal que les cueste adaptarse a Australia”, explica el veterinario del animal. “Para ellos todo está del revés, el proceso de adaptación puede durar años”, dice. Diversos testigos aseguran sorprendidos que, aunque lo tiren de menos de un metro de altura, el gato siempre cae de espaldas.

Los expertos declaran que es un milagro que el animal siga vivo: “Tiene menos siete vidas”, subrayan.