“Qué maravilla”, “¡Artista!” o “No sé por qué nos presentamos los demás”. Con estas palabras celebraron todos los países participantes en el certamen de Eurovisión la victoria de Israel el pasado sábado. En la víspera del Día de Jerusalén y apenas dos días antes de que Estados Unidos escenifique el traslado de su Embajada a la ciudad santa, Netta Barzilai, la ganadora, fue acogida con una euforia muy poco habitual por parte de todo el mundo. “Ella es la mejor, Israel es el mejor país, puede que gane siempre a partir de ahora”, insistía el propio jurado.

Hoy se ha sabido que los países que votaron a Netta lo hicieron conmovidos “por la espectacular pirotecnia que nos dejó a todos temblando”. Una expresión que no se refiere precisamente a la propuesta escénica de la cantante sino a los numerosos ataques aéreos en Siria por parte de Israel, que han provocado el interés general de “mantener las mejores relaciones con este país”.

“Palestina no participó, pero dudo que su propuesta hubiera eclipsado a Netta, porque nadie lo logró, cuando ella salió al escenario todos pensamos que era mejor irse a casa, estaba todo dicho, todo decidido”, insisten los candidatos de Francia, Moldavia, Dinamarca y por supuesto también España, pues Amaia, con su acostumbrada naturalidad, reconoció que la posición en la que ha quedado es “una mierda” al lado de la de Israel, que es “la mejor posición posible”.

La cantante de Israel ha agradecido todas las muestras de cariño, asegurando que le queda munición para rato.