Según el último barómetro del CIS, el número de unionistas se ha disparado un 48% desde el pasado sábado en Cataluña. Que los países soberanos del continente tengan que participar en el festival de Eurovisión se ha convertido ya en la principal objeción de los catalanes a la independencia tras la gala del pasado sábado en Lisboa, según señala el informe.

“Preferimos que España haga el ridículo a tener que hacerlo nosotros también”, declara Josep Castelló, uno de los votantes de la CUP que se han vuelto contrarios a la república catalana tras ver el resultado de Amaia y Alfred en el festival. “Los independentistas de verdad queremos quedarnos en España para evitar que nuestra tierra pase por el bochorno de ser el hazmerreír de Europa”, asegura. La única opción viable sería, según dicen muchos, que la independencia provocara que Cataluña quedara fuera de Europa. “Eso sería ideal”, comenta Castelló.

La idea de ver a Albert Pla escupiendo a toda Europa es el peor de los escenarios que se contemplan. También preocupa no poder realizar las votaciones con normalidad y acabar alterando el resultado de la competición. “En caso de independencia de Cataluña, la república catalana y el reino de España harían el ridículo en los últimos puestos”, afirman convencidos numerosos catalanes.

La otra gran barrera que se está encontrando la república catalana para ser proclamada es Loquillo. Millones de catalanes no quieren independizarse por miedo a que, a ojos del resto del mundo, el cantante español pase a ser “el cantant català Boget”.