Según un estudio difundido esta semana por la Organización Mundial de la Salud, los vecinos de arriba caminan una media diaria de 75 kilómetros con tacones a las tres de la mañana, lo que les permite estar en muy buena forma. “Durante el día apartan todos los muebles arrastrándolos por el suelo para hacer sitio para la noche”, precisan desde la OMS.

Durante sus largas travesías por el pasillo, los vecinos de arriba también pueden llegar a recoger entre 200 y 300 canicas que previamente han estado rodando por el suelo, fortaleciendo las lumbares. Se cree que en una sola noche, un vecino de arriba puede quemar fácilmente hasta 500 calorías y a 15 vecinos de abajo.

Gracias a iniciativas como la de vidaMovida, un seguro que recompensa económicamente el hábito de caminar para fomentar la vida saludable, ahora los vecinos de arriba pueden comprarse zapatos de tacón nuevos cada vez que los viejos se les desgasten y dejen de hacer ruido.

El estudio concluye que, cuanto más alto es el piso en el que uno vive, más saludable es su estilo de vida. “No tener vecinos debajo fomenta el estilo de vida sedentaria”, reconocen.

 

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