Los conductores de autobús llevan años acelerando cuando ven que alguien está a punto de alcanzarlos para subir a bordo. “Hemos logrado que incluso los ancianos corran buenos esprints, pero aún podrían tener más fondo”, comentan desde el Ministerio de Sanidad. Por este motivo, a partir de este mes algunos autobuses ni siquiera se detendrán en las paradas, forzando a los usuarios a realizar el trayecto entero corriendo detrás de ellos.

“De alguna manera crees que lo acabarás alcanzando, como el burro con la zanahoria, y cuando te quieres dar cuenta ya has llegado a tu destino y el bus se mantuvo siempre unos diez metros por delante de ti”, explica uno de los primeros ciudadanos que ha podido probar este nuevo método de transporte público. “Estoy agotado pero hoy casi lo alcanzo en un semáforo y esto me motiva para repetir mañana”, dice.

Los primeros ancianos que han viajado corriendo detrás de estos autobuses reconocen que es duro y que muchas veces tienen que hacer trasbordo. “Me canso de perseguir el 43, así que a medio camino me pongo a perseguir el 56, que va un poco más lento en las subidas”, confiesa una señora de 67 años con las piernas como robles. “En dos semanas yo creo que podré perseguir taxis sin despeinarme”, promete.

Esta iniciativa del transporte público se suma a otras como la de
vidaMovida, un seguro que recompensa económicamente el hábito de caminar para fomentar la vida saludable.

“Ahorrarse el billete de bus está bien, pero si encima los del seguro de vida te pagan por caminar, ya no hay excusa para no moverse”, comenta uno de los beneficiados.

 

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