S.M., un vallisoletano de 38 años, lleva seis años fingiendo que le es infiel a su mujer para ocultarle un secreto muy oscuro: que es un eurofan. De momento, su esposa no sospecha nada, y cree que S.M. se está viendo con una mujer a escondidas.

“No le hace ninguna gracia”, explica el anónimo eurofan. “No me pide el divorcio porque tenemos dos críos. Pero si se entera de que he ido a ver las últimas galas de Eurovisión no me lo perdonaría”, reconoce.

Sin embargo, este forofo de la canción ligera admite que ha estado a punto de ser descubierto en varias ocasiones. “Cuando nos representó Edurne, Televisión Española me sacó llorando en primera fila”, confiesa. Y añade: “Gracias a la purpurina que me cubría la cara, mi mujer no me reconoció desde casa”.

Durante los 364 días del año restantes, S.M. es un reputado aparejador. Ataviado en un traje oscuro, nadie imagina que una vez al año se reúne con sus amigos eurofans y se viste con trajes inspirados en anteriores concursantes. “Este año voy a ir de Pastora Soler en 2012”, dice con orgullo.

“¿Qué por qué lo hago?”, pregunta S.M. Y se responde él solo: “I do it for my lover”.