Desde que la semana pasada la titular del Juzgado de Instrucción número 8 de Valencia enviara a prisión sin fianza al ex presidente valenciano Eduardo Zaplana tras acusarle de cobrar una comisión de 6,4 millones de euros a través de Luxemburgo, la formación a la que perteneció, además de suspenderlo cautelarmente de militancia, ha empezado a referirse a él como “zetapé”.

Los máximos dirigentes del partido consideran que el apellido de Zaplana permite recuperar el apodo anteriormente referido al expresidente socialista y contribuye a presentar al detenido como alguien tan alejado del Partido Popular como el propio José Luis Rodríguez Zapatero. “Es una solución más efectiva que la expresión ‘ese señor del que usted me habla’, que está ya muy trillada”, considera uno de los asesores de la formación. De hecho, varias fuentes del PP reconocen que en el equipo ya hay más “señores de los que usted me habla” que personas con nombre y apellidos.

El secretario general del partido, Fernando Martínez-Maíllo, fue el primero en recurrir al apodo al subrayar que “Zetapé es una persona que lleva más de diez años fuera del PP en términos de cargo público”, agregando que los hechos que se le imputan “son de hace muchísimo tiempo, de cuando estaban los de la ceja”. Maíllo procuraba así relacionar a Zaplana con el socialismo, como luego han hecho otros compañeros suyos de partido.

A finales de la semana pasada, agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil se personaron en Marina Greenwich, un pequeño puerto deportivo privado de Altea (Alicante), y localizaron dos yates que podrían ser propiedad del exministro de Trabajo. No tardó la dirección del PP en referirse a las embarcaciones como “la nefasta herencia que nos dejó Zetapé”.

La estrategia parece surtir efecto, pues fuentes socialistas admiten que el propio Pedro Sánchez ha preguntado a miembros de su equipo si había que apoyar a Zetapé en estos momentos tan duros.