Tras luchas cuatro meses contra la alopecia, un calvo de Gijón ha sido desconectado del peluquín asistido que le mantenía joven y peludo de manera artificial.

El hombre, de 42 años, sufría de alopecia desde los 30, pero ésta se agravó en los últimos años, cuando ni siquiera podía disimular la calva con el llamado “método Pepe Oneto”. El calvo fue ingresado de urgencia en la clínica capilar Pelasa, donde los especialistas tomaron la decisión de mantenerlo joven y atractivo por medio de un peluquín biónico. El paciente, sin embargo, se empeñó en usar un injerto de pelo ligeramente castaño que su cuerpo, de natural moreno, rechazó.

“El pelo artificial resultó incompatible con el paciente, que acabó desarrollando una urticaria en la zona craneal y, finalmente, ha forzado a que se tome la difícil decisión de retirarle la prótesis”, ha explicado uno de los médicos.

Tras un período de negociación, los familiares del paciente autorizaron desconectar el peluquín que lo mantenía joven, si bien critican las pocas ayudas del Estado a la hora de reinsertar a un calvo en la sociedad.