A fin de seleccionar a los mortales que pretenden tener un libro de Arturo Pérez-Reverte firmado, el autor ha establecido un año más doce pruebas que sus admiradores deberán superar para poder acceder a pedirle una dedicatoria, según han informado fuentes de Alfaguara, la editorial en la que lleva publicando libros desde hace años.

“Deberán mostrar fortaleza física y templanza, sobrevivir la mirada hipnotizante de Iris, el Egipcio, derrotar a los hombres más fuertes del mundo y llevar su cordura al límite… Solo así accederé a estampar mi rúbrica en estas páginas y hacerlas inmortales”, ha proclamado el padre del capitán Alatriste ante la cola que se ha formado en su caseta.

“Solo aquellos que demuestren ser dignos serán poseedores de mi nombre. Ahora, partid”, ha dicho.

Algunos de sus admiradores han accedido a intentar superar la primera de las gestas: batirse a un duelo de velocidad con un guepardo. La siguiente consiste en cortarse un brazo a dentelladas como prueba de lealtad a la literatura española y las diez restantes son todavía desconocidas pero se dice que algunas requieren escalar el Everest y plantar en la cima una bandera de España.

A última hora, fuentes de La Feria del Libro de Madrid han informado de que una persona que empezó a completar las doce pruebas en la edición de 2012 ha regresado finalmente de su viaje, que le ha llevado a visitar rincones recónditos de este y otros mundos, por lo que Pérez-Reverte ha accedido a preguntarle cómo se llama y a dedicarle el libro “Los barcos se pierden en tierra”.