Un porcentaje altísimo de personas tiene problemas de estreñimiento. Además de la dieta, hay un conjunto de prácticas sexuales que pueden ayudarte a combatirlo y facilitar el tránsito intestinal. Conviene intentarlo cada día a la misma hora, aunque no apetezca (en este caso no hagas esfuerzos excesivos). Es una forma de “acostumbrar” al organismo. Y por otro lado, es importante recordar que aguantar cuando hay ganas siempre es muy perjudicial.

Misionero

El clásico misionero: Ella se tumba boca arriba, y él se sitúa encima. Mientras la penetra, ella puede estimularse y controlar asimismo el ritmo con su movimiento de caderas. Esta postura masajea y hace movimientos de presión. Hay parejas que optan por cremas y aceites como aliados indispensables.

Cualquier ejercicio, por suave que sea, te ayudará a regular la función digestiva, pero cuando la intensidad es mayor, el beneficio aumenta de forma considerable.

La mecedora

La mujer se coloca encima de él, que se encuentra sentado. Al estar arriba, ella controla la velocidad. Ella rodea la cintura del hombre con sus piernas, y se mueve arriba y abajo como si de una mecedora se tratase. Él puede ayudarla posicionando las manos en su cadera o cintura, o puede inclinarse hacia atrás para dejar libertad al quehacer de la mujer. En cuanto a las piernas de él, puede dejarlas estiradas o cruzarlas, como mejor le vaya. Los movimientos en el abdomen y las presiones externas estimulan la movilidad del intestino facilitando su evacuación.

Amazona

El hombre se tumba boca arriba con las piernas estiradas y ella se pone encima de él, a horcajadas. Durante la penetración, ella se inclina hacia atrás, facilitando el acceso de él. Además, con esta postura el pene incide directamente en la pared vaginal y, de rebote, en la zona baja del abdomen, lo que por un lado magnifica el placer y, por otro, ayuda a desarrollar la musculatura abdominal y, en última instancia, la llegada del clímax.

Sin entrar en detalles sobre cómo se activan las hormonas gastrointestinales para acelerar el proceso de evacuación, se sabe que el trote y la gravedad mueven los intestinos y su contenido. Y la Amazona es perfecta para ello, además de estimular tu clítoris.

La cruz inversa

Es como el misionero, pero modificado. Es muy buena postura porque se recibe mucha estimulación, por lo que no hace falta ninguna ayuda manual. En esta postura, ella tiene las piernas juntas, y él, separadas. El placer que experimentarán ambos será muy satisfactorio y se incidirá en la musculatura que rodea el aparato digestivo, como recto abdominal, oblicuos, diafragma y suelo pélvico.

El trono

Ella puede sentarse de cara o de espaldas al hombre y puede estimularse ella misma o puede hacerlo él. Es recomendable que la altura de la silla sea adecuada para ella, pues si no, estará incómoda y no podrá concentrarse en su misión.