Nada más conocerse la imputación de Caixabank, acusada por parte de la Audiencia Nacional de blanquear beneficios de mafias chinas, el presidente de la entidad, Wang Ming, ha querido salir al paso y negar cualquier contacto con ese país. “我和這家銀行的任何工人都不接觸中國是完全錯誤的”, ha declarado con rotundidad ante la prensa.

Respaldado por toda su junta directiva, en la que se encontraban Bao Cheng, Akame Zhang o Yan yan Liu, entre otros, el responsable de Caixabank se ha defendido de todas las acusaciones que vinculan a su banco con el país asiático. “我們的員工接受過培訓,有義務遵守特定的規則和程序,盡可能地發現和防止洗錢犯罪。”, ha matizado para tranquilizar tanto a sus inversores como a sus clientes.

El señor Ming se ha mostrado muy crítico con el auto emitido por la Audiencia Nacional, en el que el magistrado considera que directivos y empleados de las sucursales investigadas presuntamente ejercieron como canales de blanqueo de organizaciones criminales chinas, y se ha mostrado perplejo al enterarse de que lo relacionaban con ese país. “我和中國?但讓我們看看,我們瘋了還是什麼?順便說一句,如果我不得不在那個國家看到美麗的東西,那我現在就死吧”, ha insistido, decidido a blanquear el nombre de la entidad.

Fuentes oficiales apuntan que, poco después de su intervención ante la prensa, Wang Ming se ha tenido que tomar un Té Oolong para poder tranquilizarse. “什麼?您是否將文本翻譯成谷歌,對吧?難道你沒有更好的事情要做嗎?來吧,伙計,這可以”, habría dicho a su círculo más cercano.