Culminando una expedición vertical de varios meses de duración, el suizo Clint Capela y su equipo de sherpas alcanzaron el pasado uno de abril la cima del pívot barcelonés Paul Gasol con la intención de bloquear uno de sus tiros a canasta.

“Iniciamos la ascensión el pasado mes de enero”, declara un exhausto Capela. “Éramos muy conscientes de que eso implicaría enfrentarse a una climatología adversa, pero los ciclos de la liga regular de la NBA son los que son, y el objetivo era llegar a tiempo para nuestro enfrentamiento con el equipo de Pau, los San Antonio Spurs”, argumenta.

Capela confiesa que su mayor temor durante la escalada era la posibilidad de avalanchas de caspa en la zona de los hombros, justo en la etapa final del ascenso. Por fortuna, el equipo pudo esquivarlas, aunque el clima gélido y la falta de oxígeno en las cotas más altas dificultaron su labor.

Pese a los impedimentos, ninguno de esos contratiempos disuadió a este pívot de los Houston Rockets, que logró ejecutar el tapón en el último minuto, sosteniéndose a duras penas con varias cuerdas mientras el jugador catalán saltaba para hacer un mate. Ahora, emprenderá el descenso hacia el campamento base situado en la axila derecha de Gasol, donde planea hacerle “algunas cosquillas” para impedir que efectúe un lanzamiento de tres puntos.