Las discusiones de pareja son una parte muy importante de nuestra vivienda. Sin ellas nuestras casas estarían incompletas. Pero cuando los gritos terminan y te tienes que ir a dormir al sofá, a menudo éste puede resultar más incómodo de lo que pensabas. Por eso, a continuación te indicamos siete sitios mejores que el sofá en los que dormir después de una discusión.

En el baño. En los noventa, después de una discusión, lo mejor era quedarse en el sofá viendo la tele entre lágrimas hasta quedarse dormido, pero ahora estamos en el futuro y se pueden ver las series en el móvil. Enciérrate en el baño para dormir, pero no solo eso: parapétate ahí y no vuelvas a salir nunca. En el baño tienes todo lo necesario para sobrevivir. Cómete las cremas exfoliantes cuando tengas hambre, túmbate en la bañera cuando te entre el sueño y disfruta de ser el único de la casa que puede hacer sus necesidades.

En la nevera. Después del fervor de una discusión, lo mejor es enfriar los ánimos. Las fundas de los sofás dan mucho calor, así que es aconsejable buscar zonas más frías. Si estáis pasando una época de continuas discusiones, lo normal es que nadie esté yendo a hacer la compra y la nevera luzca prácticamente vacía. Aprovéchate de eso para meterte dentro y pasar ahí la noche. Deja que tus lágrimas se congelen mientras cuentas lonchas de queso de oveja para dormir.

Debajo de la cama. ¿Por qué siempre te tienes que ir tú al sofá? Luce tu orgullo y no dejes que nadie te eche de tu habitación. La casa no es menos tuya que de tu pareja, así que no tienes por qué irte a ningún sitio. Muéstrate firme y colócate bajo la cama, demuestra que no estás por debajo de nadie y pasa ahí las noches que hagan falta hasta que se apacigüen los ánimos y te dejen volver a subir al colchón.

En el balcón. Aprovecha especialmente las noches lluviosas para salir al balcón y, totalmente empapado, pedirle perdón a tu pareja. No hay nada más romántico que ver a alguien gritando bajo la lluvia. Da igual que la puerta esté abierta, que tu pareja se haya ido de casa hace años, que haya rehecho su vida con otra persona y que ni se acuerde de ti, tú sigue insistiendo hasta que te venza el sueño y te saque al menos durante unas horas del infierno que es ahora tu vida.

En la cuna de tu hijo. Puede que tu pareja sea quien mande en casa, pero el segundo de a bordo eres tú. Ve a la habitación de tu hijo, cógelo suavemente en brazos y llévalo hasta el sofá, que duerma él allí. Cuando te tumbes en su cuna, podrás comprobar lo bien que se duerme rodeado de estrellitas brillantes, sonajeros y muñequitos que se mueven. Además, al estar monitorizado, podrás ir pidiendo disculpas a tu pareja y ésta se acercará a verte si empiezas a llorar.

En la Pensión Loli. Aunque la cama de esta pensión es más incómoda que tu sofá, Loli es mucho más comprensiva que tu pareja. Da igual si llegas tarde apestando a alcohol, Loli jamás te pondrá una mala cara y nunca te preguntará de dónde vienes. No te quedes a dormir en el sofá como un paria y pasa la noche acompañado por decenas de personas que, como tú, acaban de discutir con sus parejas.

En Murcia. Después de una discusión, lo mejor es alejarse de la civilización y buscar un lugar tranquilo. Levántate del sofá y vete al desierto. Murcia es el mejor sitio para no pensar, para desconectar. Los habitantes de la región te acogerán con los brazos abiertos, pues allí son incluso más desgraciados que tú.