“Más de 1.800 muertos por violencia armada en Estados Unidos solo en 2018. ¿Hasta cuándo vamos a seguir ignorándolo?”. Así de contundente se expresaba ayer por la tarde en Twitter Howard Lindberg, ciudadano de Minnessota al que denegaron el permiso de armas tres veces seguidas. “Nadie debería tener armas en casa”, insiste ahora que el Gobierno no le permite tenerlas.

Mientras tira a la papelera un catálogo con las especificaciones de la pistola semiautomática SIG-Sauer P226 que pensaba adquirir con su permiso de armas, Lindberg recuerda que “hay más posibilidades de disparar a un miembro de tu propia familia que a un intruso”, motivo más que suficiente, insiste, para que ningún ciudadano de a pie pueda tener acceso a armas de fuego.

“La gente normal como usted y como yo no deberíamos ir por ahí con un arma”, reitera enfadado mientras revisa por última vez el documento en el que la Asociación Nacional del Rifle le informa de que no puede hacer nada por él.

Lindberg considera también que “todo el mundo debería llevar gafas, especialmente si te dicen que tienes problemas de visión en el examen físico para sacarte el permiso de armas”.