Retorciéndolo con crueldad para abrirlo en canal y sacarle todo lo que tiene dentro, Ana Rubio, una niña de siete años con claros rasgos de psicopatía y con una falta absoluta de preocupación por las implicaciones de sus acciones, ha desmembrado completamente un bolígrafo sin ningún tipo de piedad hasta que ha dejado la mesa y sus manos manchadas de tinta, según han informado diversos testigos.

Según el testimonio de los allí presentes, la pequeña psicópata habría ido colocando el muelle, la carga de tinta y otros mecanismos en un extraño ritual conforme iba despedazando a su víctima, un proceso que claramente ha sido gratificante para ella. A continuación se habría guardado el muelle en un bolsillo a modo de macabro trofeo.

Rubio ni siquiera se ha molestado en esconder los restos sino que se ha quedado contemplando su obra durante unos minutos, momento en el que sus padres han presenciado la escena, reaccionando con horror y ayudando a la pequeña depravada a limpiar la tinta. “Lo siento, quería ver cómo era por dentro, pero ahora ya no sirve”, ha dicho con las manos manchadas y sin sentirlo realmente.

En estos momentos, su imparable deseo por seguir despedazando ha ido a más y se ha fijado en la calculadora, preguntándose qué debe uno sentir al cercenar un artilugio más complejo.