La Secretaría de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación ha reconocido esta semana que los recortes presupuestarios han obligado a “rebajar las expectativas” de la equivalencia entre la masa y la energía dada por la expresión de la teoría de la relatividad. Así pues, en España, la fórmula E=mc2 pasa a ser E=mc1, es decir, la energía equivalente (E) se tendrá que calcular como la masa (m) multiplicada por la velocidad de la luz (c = aproximadamente 3 × 108 m/s) elevada a uno y no al cuadrado.

“Elevar al cuadrado conlleva un sobrecoste que sólo está al alcance de países con mayores dotaciones económicas”, sentencia la institución pública, dependiente del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad. “Había que elegir entre esto o reducir la intensidad del campo gravitatorio, con lo que ello hubiese implicado”, precisa. La entidad no descarta volver a la fórmula original “en cuanto se disponga de los recursos necesarios para ello”.

La decisión no ha tardado en provocar protestas entre la comunidad científica, que considera que “ya es poca la energía que nos queda para dedicarnos a la investigación como para que encima nos recorten los cálculos fundamentales para determinarla”.

La Agencia Estatal de Investigación recuerda que, desde 2016, se ha reducido a tres el número de equis que puede despejar al mes cada investigador. “El número pi se limitó a diez decimales, mientras que en cualquier otro país no hay un límite legal establecido porque se entiende que la realidad es la que es”, argumentan fuentes de la agencia. Todo ello, sumado a la modificación de la fórmula I+D+I, que se cambió por I+D+Ix0, con resultados catastróficos.

El recorte radical de la estructura misma de la realidad aleja España de los estándares europeos, condenando a sus habitantes a un entorno físico más reducido y precario.