Hacer ver que se trabaja es una actividad poco productiva pero muy sana, según confirma un estudio difundido esta semana por la Organización Mundial de la Salud. Los paseos en círculos por la oficina fingiendo llamadas telefónicas, la costumbre de arrodillarse para hacer ver que estamos buscando en los cajones informes que nunca se hicieron o improvisar “sprints” cuando vemos al jefe a lo lejos contribuyen a mantener la forma física.

En España, este tipo de actividades son habituales: un trabajador normal y corriente quema unas 500 calorías al día subiendo y bajando a desayunar o a fumar seis veces por cada hora de trabajo.

“El empleado medio tiene la cara tan dura como sus piernas”, sentencia el informe de la OMS.

Iniciativas como vidaMovida, un seguro que recompensa económicamente el hábito de caminar para fomentar la vida saludable, proporciona a numerosos trabajadores un interesante sobresueldo. Un sobresueldo que sí se ganan con su propio esfuerzo.

“Pero ojo: Que estén sanos no quiere decir que no pillen la baja cada dos por tres”, matiza el estudio.

 

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