El pasado domingo, en la catedral de Palma de Mallorca, al finalizar la misa de Pascua una espontánea intentó fotografiarse con la princesa Leonor y la infanta Sofía pero la reina Letizia pudo evitarlo. La escena fue registrada en vídeo y ha circulado como la pólvora. ¿Pero quién es esa señora mayor y cómo logró colarse entre tantas medidas de seguridad?

Se llama Sofía Margarita y nació en Tatoi, una humilde población a las afueras de Atenas. Procede de una familia pobre de Grecia.

Está obsesionada con la realeza y, gracias a su carácter tranquilo y sus exquisitos modales, logra colarse desde hace años en incontables eventos: presentaciones de libros, galas de premios, inauguraciones…

Es totalmente inofensiva, según confirma el entorno de la Casa Real, aunque sufre algún delirio. Está convencida de que tiene una relación sentimental con don Juan Carlos I, y se muestra celosa con otras mujeres que se acercan al rey emérito. Hace tiempo ya que se rindió a la evidencia y apenas le sigue, pero en sus tiempos intentaba acudir a todos los eventos a los que iba el rey.

Siente debilidad por las hijas de los reyes y por los osos panda: se ha colado muchas veces en zoos para acariciar a estos animales, incluso ha hecho amago de llevarse algún ejemplar. Con Leonor y Sofía ha intentado lo mismo alguna vez, pero nunca ha utilizado la fuerza. Cuando se supo que la segunda hija de Felipe VI iba a llamarse Sofía, esta pobre mujer creyó ver una señal inequívoca de que la criatura era su nieta.

Tiene 615 gatos, según cuentan los rumores. Todos ellos llevan nombres de reyes, príncipes y otros miembros de la realeza.

La reina Letizia siempre ha recelado de esta mujer y no le gusta que se acerque a sus hijas, por mucho que sea inofensiva. Una actitud comprensible que explica su reacción del pasado domingo.

La Casa Real ha decidido extremar las precauciones y evitar que la señora vuelva a aproximarse a Leonor y Sofía por el propio bien de la mujer, pues no es bueno alimentar sus delirios con una falsa sensación de pertenencia a la familia real. De todos modos, los servicios de seguridad seguirán haciendo la vista gorda cuando se presente a otros actos protocolarios, pues “son muchos años viéndola en todas partes y es un personaje pintoresco que vive para estas cosas”, según fuentes de La Zarzuela.