Un estudio de la Agencia española de Consumo presentado esta mañana ha confirmado que, en 2020, todos los vasos de agua presentes en los hogares españoles serán recipientes de Nocilla reaprovechados. Ni siquiera la irrupción de Ikea o Zara Home, con packs y ofertas de precio ajustado, ha logrado desbancar al fabricante de vasos rellenos de chocolate.

“Yo el chocolate lo tiro porque engorda y hace que te salgan granos. Lo que quiero es el vaso”, confirma una consumidora madrileña a la salida de un supermercado, añadiendo que “en la boda de mi hija los vasos eran de Nocilla, los mismos que compramos para el chocolate de la tarta”.

La Agencia española de Consumo considera que “la gente se ha acostumbrado a beber agua con ese toque achocolatado, porque por mucho que laves el vaso, siempre se conserva el aroma”. Esto explica que incluso los fabricantes de agua mineral embotellada hayan lanzado ediciones especiales “con aroma a vaso de Nocilla reciclado” para poder beber agua por la calle, directamente de la botella, sin tener que llevar encima el vaso de vidrio. El agua en otros vasos “no sabe a nada, no es lo mismo”.

Otras compañías intentaron sin éxito copiar la estrategia de Nocilla y rellenaron de chocolate sus productos para incentivar las ventas. “El Seat Ibiza Fondant fue un desastre, era demasiado chocolate incluso para una familia entera y luego la tapicería quedaba impregnada para siempre”, recuerdan en el departamento de marketing del fabricante de automóviles. “El coche tampoco era muy allá, la gente lo compraba y, después de comerse el chocolate, tiraba el coche”, reconocen.

El fenómeno de los vasos de Nocilla recuerda al de las camisetas de propaganda de Caja Rural, que dos de cada tres españoles utilizan como camiseta interior de manera habitual. “Representan el 78% de nuestra demanda en estos momentos, si no las regaláramos serían nuestra fuente principal de ingresos”, confirman fuentes de la entidad.