El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó ayer impulsar el gasto del Pentágono en 54.000 millones de dólares y encargar la fabricación de un misil “menos inteligente” que los actuales para que “empatice menos con el enemigo” y sea, en definitiva, más racista.

“UN MISIL NO NECESITA INTELIGENCIA, NECESITA VALENTÍA Y AMOR A SU PAÍS”, argumentó Trump en su cuenta personal de Twitter. Siguiendo la máxima de “menos reflexiones y más prejuicios”, el Departamento de Defensa norteamericano trabaja ya en este nuevo prototipo pensado para que, en palabras del presidente, “no se ponga del lado de los malos con la excusa de la sensibilidad y el diálogo”.

Según informa el experto en inteligencia artificial Conrad Gruber, máximo responsable del proyecto, “para ajustar la personalidad y la capacidad de raciocinio del misil estamos programando patrones de comportamiento similares a los del presidente Trump; el objetivo es que el arma sea una extensión armada del presidente”. Si el objetivo se cumple, no se descarta que el propio misil pueda presidir Estados Unidos cuando Donald Trump abandone el cargo en el futuro.

El Secretario de Defensa James Mattis confía en que este nuevo armamento esté listo en pocas semanas, pues su diseño es “mucho más simple”. Añade que “los primeros prototipos han empezado a hacer ‘bullying’ a los misiles más inteligentes, lo cual indica que vamos por el buen camino”.