La alpinista española Pilar Berjón alcanzó durante la madrugada de este domingo la cima del Everest sin oxígeno artificial, una gesta para la que llevaba más de tres años preparándose. Ya en último tramo del ataque, la mujer pudo oír gritos de “¡Guapa!”, “¡Bombón helao!” y “Quien fuera hielo pa derretirse en tu cuerpo” procedentes de un andamio situado a 8.848 metros de altura, en el techo del mundo. “¿Cómo has subido aquí tú sola? Anda, ven que te ayudo, no te vayas a caer”, chillaban unos obreros a lo alto de la construcción metálica.

“No sé qué hacen aquí pero se confirma que para los comentarios machistas no es necesario que llegue el oxígeno al cerebro”, comentaba la alpinista después de su descenso, ya en el campo 2. Berjón no pudo permanecer más de media hora en la cima por motivos de seguridad y, sin embargo, allí estaban los albañiles, unos metros más elevados que ella, invitándola a subir al andamio “para que te ayudemos a entrar en calor, guapa”.

Nadie ha sabido explicar la presencia de estos albañiles en el Everest, pero algunos expertos sugieren que el machismo está ya tan acorralado que se está viendo obligado a refugiarse en zonas de difícil acceso, donde la civilización aún no ha llegado.

Una vez en casa, la alpinista ha tenido que rescatar a sus hijos, que llevaban semanas sin comer, sepultados bajo un alud de ropa sucia y claramente deshidratados.