Aunque empezó muy seguro y confiado de poder guiar hacia una zona más templada a los miles de compañeros que le siguen, tras dar la enésima vuelta en círculos sobre la misma isla, el pájaro liderando la migración de una enorme bandada de golondrinas no sabe cómo confesar que se ha perdido.

El ave lleva varios días siendo consciente de que se ha desviado del camino hacia el continente al que se dirigen cada primavera pero no se siente con fuerzas para explicárselo a todos los pájaros que le siguen. “Miro hacia atrás y veo sus caras de ilusión por llegar a una zona con temperatura suave y abundante alimento y se me rompe el alma”, reconoce.

Uno de sus principales miedos es que le estén grabando las cámaras de National Geographic y esté haciendo el ridículo delante de todo el mundo; por eso, el pájaro intentará moverse lentamente hacia atrás para pasarle el marrón a otro. “Como somos todos iguales, seguro que no se dan cuenta”, asegura.

No es la primera vez que un miembro de la familia de este pájaro protagoniza una situación semejante. Hace millones de años, un antepasado suyo guió por error a un banco de peces fuera del mar, provocando que acabaran evolucionando a reptiles, que más tarde evolucionarían a aves. Ahora, si este pájaro no encuentra tierra pronto, la especie podría regresar al pez echando por tierra miles de años de trabajo.