Las consecuencias de la huelga feminista de hoy, 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, se están notando ya de buena mañana en numerosas empresas de España. “Se me hace raro llamar ‘princesa’, ‘cielo’ o ‘cariño’ a mi compañero Alfonso, al que conozco desde hace más de veinte años, pero mi secretaria no está y alguien tiene que hacer su trabajo”, reconoce un directivo de una compañía madrileña. Como él, cientos de empresarios han tenido que conformarse hoy con elogiar la vestimenta de otros hombres o decirles que están muy guapos, intentando obviar la incomodidad que esto les genera. “Haces como que no lo oyes y sigues con tu trabajo, es lo que hay”, admiten.

“Es raro tocarle el culo al becario, pobre chaval. Pero lo hacemos por ellas, se lo merecen, es su día y mañana lo recordaremos con risas, como una anécdota extraña que no se repetirá”, explica un destacado ejecutivo del IBEX 35. “Sin ellas, tendríamos que mirarnos el ‘canalillo’ entre nosotros todos los días e igual nos acababa gustando”, añade riéndose sonoramente de su propia ocurrencia.

En algunos departamentos de selección de personal se han vivido también situaciones extrañas. La más grave, un altercado que ha tenido lugar en una empresa de alimentación de Tarragona, donde un solicitante, un hombre de 39 años, la ha emprendido a puñetazos con un empleado que le había preguntado si tenía planes de quedarse embarazada.

En otras compañías, nadie ha cogido el teléfono en toda la mañana y los trabajadores se han quedado dormidos con la cabeza apoyada en sus escritorios, pues nadie en todo el edificio sabe cómo funciona la cafetera.