El ego de un adulto mentalmente sano necesita expresarse en un mínimo de cinco redes sociales distintas y disfrutar de una media diaria de 15 “Me gustas” y 10 “retuits”, según un estudio de la Universidad de Boston presentado ayer. En el caso de niños y adolescentes, la cifra mínima de “feedback social” se dispara hasta los 130 “Me gustas”, 40 “retuits” y 20 halagos en los comentarios cada cuatro horas.

“Empezar el día con comentarios halagadores y compartiendo ‘selfies’ que susciten un refuerzo positivo inmediato debería formar parte de la rutina de cualquier persona sana, igual que un buen desayuno”, confirman los especialistas responsables del estudio. “Un déficit de respuestas o la insuficiencia de cuentas en redes sociales donde desplegar todo el ego pueden traducirse en un tono vital bajo, cuando no en depresión o directamente en conductas suicidas”, alertan. Asimismo, una falta de “retuits” o de comentarios elogiosos, así como la presencia de críticas a la propia persona en estas redes, son señales que ayudan a mejorar y a detectar cosas que estamos haciendo mal.

El informe constata la presencia de cuatro redes sociales mayormente utilizadas: Facebook, Instagram, Twitter y Snapchat. Considera, sin embargo, que muchos las utilizan menos de lo que deberían y apunta a la necesidad de más espacios donde presumir de la propia vida ante los demás. “El nacimiento de la red social Vero da esperanzas, pero hay que inculcar el hábito, no basta con darse de alta y luego olvidarse”, insisten los especialistas.

El estudio reclama también “más pedagogía” para que los usuarios sepan en qué red social deben presumir de aspecto físico, de posesiones materiales, de estilo de vida o de la opinión correcta sobre los asuntos de la vida o los sucesos de actualidad. “Cada red sirve para presumir de una cosa distinta, hay que saber dónde exhibir cada aspecto de nuestro ego”, sentencia el texto.

Los psicólogos recomiendan también a los padres que compren seguidores para sus bebés recién nacidos con el objetivo de que “inicien su primer contacto con el mundo con una audiencia base ante la que poder desplegar todo su ego, aunque con el tiempo esa audiencia se vaya ajustando y segmentando de forma orgánica”.