Coincidiendo con el auge de las dietas restrictivas, los profesionales del sector de la dietética y la nutrición están viviendo sus años más difíciles. Los casos documentados de mordiscos a este tipo de sanitarios han aumentado significativamente en los últimos tiempos y a día de hoy se calcula que dos de cada tres dietistas han sido mordidos por sus clientes en al menos una ocasión, según datos aportados por el CIS.

“El año pasado se registró el mayor número de mordeduras, con 895 ataques contabilizados”, alertan desde el sector. La OMS considera que ahora no se producen más mordiscos, sino que se denuncian más. Los profesionales creen que la prevención se debería centrar en medidas formativas. “Es un problema de educación de la sociedad. Tendría que empezar en las escuelas, concienciar de que no se nos puede ir mordiendo pero no por ser médicos, tampoco debería sucederles a los camareros”, asegura un nutricionista que perdió trágicamente un brazo hace apenas unos meses.

Aunque los expertos recomiendan no comer más de dos o tres dietistas al mes, la mayoría de los clientes se salta la dieta y acaba abalanzándose sobre ellos para clavarles los dientes en busca de nutrientes. “Gracias a su estilo de vida saludable y a su alimentación equilibrada, el consumo de dietistas me aporta una buena dosis de fibra y también vitaminas A, B y C”, reconoce una consumidora habitual de este tipo de profesionales. “En lo que se refiere a los minerales, los dietistas son muy ricos en potasio, hierro, calcio, fósforo y magnesio”, añade.

El problema no es exclusivo de los clientes. En la última convención de nutrición celebrada en la ciudad canadiense de Montreal, cientos de dietistas procedentes de todo el mundo estuvieron persiguiéndose por los pasillos del hotel tratando de morderse durante los tres días que duró el evento.