Tras el peligroso juego viral de la ballena azul, que indujo a varios jóvenes al suicidio, el “Hot Water Challenge”, que consistía en verterse agua hirviendo sobre el rostro y el desafío “Hielo y sal”, que provocó fuertes quemaduras en la piel de varias personas, ha aparecido otro peligroso reto: el desafío de “cobrar una mierda”.

“Se someten a jornadas laborales agotadoras por un sueldo ridículo, a ver quién aguanta más tiempo”, explica la psicóloga Maite Ramiro, experta en jóvenes y adolescentes. “Como es habitual en estos casos, la práctica se extiende por imitación y bajo la presión del entorno, que considera que si no te apuntas a la moda eres un cobarde”, añade. Las consecuencias de este juego macabra son nefastas: sensación constante de agotamiento, empobrecimiento de las condiciones de vida, baja autoestima y aversión al trabajo.

“Empiezan de niños con el ‘Mira mamá, sin manos’ y derivan en el ‘Mira mamá, sin sueldo'”, sentencia la madre de Juanjo L., uno de estos jóvenes que se apuntó hace unos meses a la moda del trabajo precario. “Los más atrevidos trabajan sin contrato firmado, sin seguridad social, sin nada, saltando al vacío”, explica Ramiro. “Tener un contrato indefinido se considera vergonzoso, como ser virgen”, agrega.

La propagación de este reto es difícil de evitar, pues sus adeptos consiguen los trabajos mal remunerados a través de internet, ya sea contactando directamente con las empresas o mediante portales de empleo. “En el caso de las chicas la moda pasa también por trabajar en locales donde se las elige por su aspecto físico exclusivamente, metiéndose en verdaderos antros que ponen al límite su resistencia física y psíquica”, alerta la psicóloga.

“El drama es que cuando consiguen superar el reto no pueden presumir ante nadie porque todos sus amigos están trabajando”, explica la madre de Juanjo. Cuando se quieren dar cuenta, dice la mujer, “no tienen amigos ni vida ni tienen nada”.