El departamento de Recursos Humanos de la sede de Barcelona de la compañía Jenkins&Co. se encontró ayer con un candidato “peculiar” que interrumpió la entrevista de trabajo para ir a desayunar. Según Charo Reyes, directora del departamento, el joven tenía programada una alarma en su teléfono móvil. Cuando sonó, se levantó y dijo: “Perdone, es que son las once y yo a esa hora desayuno pase lo que pase, ya se puede acabar el mundo”.

El aspirante salió del despacho donde se realizaba la entrevista en dirección a la calle, no sin antes girarse y decir a los trabajadores: “¿Qué pasa? ¿Qué aquí no se desayuna o qué?”. Uno de los empleados, tras unos segundos de duda, se puso en pie y, al grito de “Qué coño” se fue también al bar. Minutos después le siguieron otros cinco.

“Capacidad de liderazgo tiene, se han quedado todos alucinados y algunos le han seguido”, certificaba la entrevistadora.

“Mis años de experiencia en el sector de los recursos humanos me permiten deducir que esta persona no tiene el trabajo como una de sus prioridades, aunque parece claro también que respeta los horarios por encima de todo, sabe programar una alarma y se expresa con claridad, contundencia y sin miedo”, explicaba Reyes. “Me extraña que no tenga trabajo, la verdad. Cuando vuelva de desayunar intentaré que me explique cómo es posible que alguien con estas aptitudes esté en el paro”, añadía justo antes de pedir al resto de candidatos que volvieran a sus casas, pues no habría más entrevistas.

“Se está tomando su tiempo”, comentaban desde Recursos Humanos una hora después de que el candidato hubiese abandonado la entrevista para bajar al bar. “Señal de que no hace las cosas deprisa y corriendo”, argumentaba Charo Reyes. Ésta aún no ha podido comunicarle al aspirante su decisión de contratarlo porque, según parece, el hombre decidió durante el desayuno que iba a adelantar sus vacaciones de Semana Santa.