Coincidiendo con la llegada de Netflix, el tráfico de drogas en España se ha incrementado más de un 80%, pues cada vez más personas consiguen introducir elevadas cantidades de estupefacientes en el país alegando que son productores de la serie Narcos. El último caso fue el de Rodrigo Vargas, que esta misma mañana pasó 500 gramos de cocaína colombiana por el control del aeropuerto de Madrid diciendo que era merchandising de la exitosa serie.

“El individuo portaba varias maletas llenas de cocaína, pero los agentes del arco de seguridad no se las incautaron por miedo a quedarse sin ver la cuarta temporada”, explica Ana Ramírez, trabajadora del aeropuerto. Rodrigo Vargas, que iba acompañado de cien sicarios armados, a los que definió como extras de una escena de acción, entregó una mordida a los policías en un claro guiño a la serie. “Lo aceptamos pero por seguirle el juego y porque nos gusta mucho la serie”, reconocieron los agentes. El hecho de que en las bolsas de droga figurara el logotipo de Netflix ayudó a no levantar sospechas.

La Guardia Civil reconoce que tardó cinco años en superar la moda de Breaking Bad, que sirvió para burlar a los agentes que eran fans de la serie y traficar con metanfetaminas con total impunidad.

Se calcula que una serie como Narcos, que trata desde el más absoluto realismo un tema tan delicado como el de las sangrientas luchas entre los cárteles de la droga colombianos, necesita al menos dos veces más cocaína que un rodaje de una serie normal. “Un solo capítulo de Narcos requiere al menos 75 gramos de cocaína, cuando en Farmacia de Guardia, por ejemplo, sólo se empleaban 35”, asegura María Ferreras, vicepresidenta de Netflix España. “Por eso cada vez más narcotraficantes utilizan nuestra serie para completar sus entregas y engañar a la policía”, añade.

No es la primera vez que una serie provoca situaciones de este tipo. A principios de los 2000, la ciudad estadounidense de Baltimore pasó de ser una ciudad tranquila y residencial de gente acomodada a convertirse en la más peligrosa del país para poder dotar de realismo a la serie de HBO The Wire. Más de diez años después, todavía no ha podido recuperarse.