Conscientes de que sus clientes quieren comer sus hamburguesas de forma compulsiva, con las manos y sin preocuparse por las manchas, las principales cadenas de comida rápida han empezado a rociar a los consumidores con kétchup. “Entran por la puerta y un chorro de salsa les cae encima poniéndolos perdidos. Si luego se manchan al comer, ya les da igual”, comenta un portavoz del gremio.

“A mí lo que me gustaría sería entrar y que me cayera una montaña de hamburguesas y alitas de pollo encima para luego revolcarme y hacer la croqueta mientras como, pero entiendo que sería un poco lío”, explica uno de los primeros clientes en beneficiarse de una ducha de kétchup en una conocida cadena de comida rápida. En cualquier caso, admite que no tener que preocuparse por las manchas es un alivio: “La lías pero para eso está Dixan, no hay que agobiarse”, dice.

Las hamburgueserías aseguran que “el placer de mancharse sin que sea un drama tiene un efecto liberador que va mucho más allá de la experiencia gastronómica”. De hecho, muchos clientes acuden a los locales sin hambre, simplemente para sentir el chorro de kétchup empapando la ropa. “Si rompes una vajilla te quedas sin vajilla, pero si manchas tu traje lo lavas con Dixan, es mucho más inteligente y práctico”, insisten.

No se descarta que en un futuro próximo las puertas de entrada a las hamburgueserías rocíen a la gente con kétchup y las puertas giratorias de salida aprovechen para lavar al cliente con agua y Dixan para que salgan del local perfectamente limpios.