El pasado martes, con motivo de su 50º cumpleaños, Felipe VI impuso a su hija, la Princesa Leonor, la Insigne Orden del Toisón de Oro, la máxima condecoración de la Corona. Sólo tres días más tarde, los eslabones del collar han aparecido desperdigados por el suelo de la habitación de la niña después de oírse un gran estruendo. “Ay, se ha roto”, ha confesado Leonor esta mañana. “Habrá que comprar otro”, ha sentenciado.

El precio de la reparación de collar de oro es incalculable, según los expertos. Aunque la Princesa Leonor se limita a decir que “se me ha resbalado y se me ha caído”, el examen preliminar de los daños indica que la distinción “ha sufrido tirones fuertes y, por las marcas en los muebles de la habitación, todo parece indicar que se usó como látigo contra objetos y muñecos de peluche”.

En algunos eslabones se aprecian expresiones garabateadas como “Justin Forever” que no estaban originalmente, así como corazones y emoticonos grabados supuestamente con un cúter. Además, el mítico vellocino de oro que colgaba del Toisón no aparece, aunque la niña dice que “salió disparado y se metió debajo de la cama, creo”.

“No es os puede condecorar con nada”, ha comentado Felipe VI, claramente disgustado pero muy interesado en zanjar el tema lo antes posible. De hecho, Su Majestad ha pedido discreción sobre este asunto a los medios, pues de momento doña Letizia no ha sido informada de lo ocurrido “y es mejor que así sea por la estabilidad de la Corona”, según confirman fuentes de la Casa Real.