Tras confirmarse hoy la condena de tres años y medio de cárcel que la Audiencia Nacional impuso al rapero Valtonyc por delitos de enaltecimiento del terrorismo, calumnias e injurias graves a la Corona, la princesa Leonor se ha apresurado a destruir el cuaderno en el que escribía poemas y relatos, algunos de los cuales había llegado a leer en voz alta en la clase de literatura.

Según fuentes del colegio Santa María de los Rosales de Madrid, la niña empezó a mostrarse reticente a compartir sus poemas cuando se enteró por la prensa de que el rapero Pablo Hasel era sentado en el banquillo de la Audiencia Nacional y de que sus rimas también eran susceptibles de considerarse ataques a la Corona. “Hizo varias preguntas al respecto pero se le dijo que no debía preocuparse, que eran temas legales que ya entendería con los años”, reconoce una docente.

La condena a Valtonyc ha acabado de confirmar los miedos de la criatura y esta tarde la Princesa de Asturias ha sido sorprendida excavando un hoyo en el jardín de La Zarzuela con el fin de enterrar sus versos manuscritos. El descubrimiento del escondrijo por parte de un miembro del servicio de la Casa Real ha permitido encontrar además cuatro títeres que Leonor habría escondido también hace dos años, cuando el juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno ordenó prisión provisional sin fianza para dos titiriteros detenidos en Madrid.

“La niña cree que, por ser hija del Rey, cualquier poema suyo podría acarrear penas aún mayores y de momento nadie ha sabido argumentarle por qué no debe tener miedo a escribir versos”, insisten fuentes del centro escolar, que reconocen además que el rendimiento de la alumna en la asignatura de lengua y literatura se ha visto perjudicado desde que la niña ha decidido desentenderse “de cualquier forma de expresión literaria, al entender que las rimas son susceptibles de interpretarse como un ataque a su propia familia”.

Fuentes de la Casa Real han confirmado también que hace unos meses Sofía de Borbón estuvo a punto de provocar un incendio cuando quemó un ejemplar de La fábula del rey desnudo de Hans Christian Andersen.