En su primera intervención pública esta mañana, el nuevo portavoz de la Casa Blanca, Dimitri Ivanov, ha querido zanjar de una vez por todas las sospechas de injerencia rusa en las últimas elecciones presidenciales en Estados Unidos. “Injerrencia rrrusa ser soberrrana tonterrría”, ha dicho, contundente.

Acompañado del presidente, Ivanov ha negado que Rusia tenga ningún tipo de poder en el gobierno estadounidense, añadiendo que Donald Trump toma sus decisiones libremente. “Trrrrump serrrr librrre de decirrrr lo que quierrrra. Faltarrrría más, ¿verrrrrdad prrrrresidente?”, ha preguntando a su superior, que ha contestado con un claro “da, tovarishch”.

Para ganarse la confianza de los periodistas, el nuevo portavoz ha querido compartir algunas anécdotas de infancia, mostrando de este modo su lado más humano. “En pequeño pueblo de Rusiagrado, serrr costumbrrrre comerrrr gallinas vivas”, ha explicado en un tono nostálgico.

Trump ha permanecido en silencio y visiblemente nervioso, sin duda por la presión de presentar un nuevo portavoz a estas alturas de la legislatura. Pese a los gestos de buen entendimiento entre ambos (Ivanov le ha pasado el brazo por detrás del cuello, en un claro gesto de amistad), un periodista se ha mostrado suspicaz sobre los orígenes de Ivanov, puesto que es un total desconocido en la Casa Blanca. Sin embargo, tras un gesto con las cejas del portavoz, dos agentes se han llevado al reportero con la excusa de que iban “a enseñarrrr partida de nasimienta de porrrrtavoz”. El periodista ha debido de quedar satisfecho con las pruebas, ya que no se le ha vuelto a ver por la sala de prensa.

Dimitri Ivanov ha explicado cuáles son los planes más inmediatos de la Casa Blanca: “Perderrr carrera espacial, regalarrrr submarrrinos a Rusia parrrra mostrrrrar voluntad de diáloga, y servirrrr vodka en McDonald’s”.