¿Disfrutas molestando a tu vecindario pero acometer obras de albañilería te resulta agotador? No te preocupes. Tenemos una buena noticia para ti: Puedes amargar la vida de tus vecinos sin sufrir engorrosas reformas en tu domicilio. Aquí te revelamos las mejores maneras de hacerlo.

Ponle zapatos de tacón a tu perro y ata salchichas en todos los extremos de la casa para que el animal vaya de una a otra compulsivamente.

Escribe en la casilla del portero automático de ese infeliz “AFTER HOUR. ABRIMOS TODA LA NOCHE”.

Y escribe en su buzón el nombre de Javier Cárdenas.

Cocina coliflor hervida con sardinas y usa un ventilador para extender su aroma por el patio interior.

Cede tu piso para dar clases particulares. De ópera. A niños. Sordomudos.

Suscribe a tus vecinos al Círculo de Lectores.

Oxida el somier de tu cama hasta que chirríe y haz el amor reproduciendo melodías de canciones de King África.

Ten hijos. Por supuesto, después de haber hecho el amor en la cama chirriante con canciones de King África.

Fabrica treinta columnas de mentira y colócalas en lugares estratégicos del parking de tu edificio.

Consigue que “los Javis” rueden una peli en tu barrio. Así pondrás el vecindario de moda entre los millennials y será sólo cuestión de tiempo que lo gentrifiquen. ¿Quién necesita taladros y martillos cuando puede conseguir que le cobren a sus vecinos tres euros por un café?