Ser un mueble negro expuesto en Ikea no es fácil. A veces nosotros mismos caemos, por ignorancia y falta de empatía, en el hábito de comentar en voz alta lo primero que se nos pasa por la cabeza al ver un mueble negro, sin pensar en la cantidad de prejuicios que llevamos incorporados. Sirvan estos diez ejemplos como excusa para tomar conciencia de que en Ikea hay muchos muebles, altos, bajitos, negros, blancos, de gamas y pieles diferentes, y todos ellos merecen el mismo respeto.

  • “De forma me gusta pero el color no pega con el sofá”.
  • “Es una pena que sólo esté en negro, la verdad”.
  • “Uf, muy oscuro”.
  • “Como mucho para la casa de la playa, que si se ensucia no pasa nada”.
  • “Mira, lo compro porque es barato pero el color no me gusta”.
  • “¿La cómoda negra para la habitación del niño? Ni hablar, mejor un color más claro, más alegre”.
  • “¿Sólo lo tienen en negro? Pues qué putada”.
  • “Me gusta la estantería blanca, la que está al lado de la negra esa”.
  • “No tengo nada en contra del negro, pero en mi casa no lo quiero”.
  • “Puto mueble negro de mierda, le echas gasolina y te hace un fuego de puta madre”.