La Asociación Pro Derechos Humanos de España ha denunciado esta semana a una empresa que se dedicaba a fabricar chalecos antibalas con piel de vasco. “El tejido cutáneo vasco es diez veces más resistente que la fibra utilizada habitualmente en estos chalecos”, aseguraba la compañía en su página web, que prometía que se trataba de vascos criados en libertad.

Según la asociación denunciante, el fabricante se aprovecha de que los vascos no notan nada cuando se les arranca la piel a tiras, como mucho un leve cosquilleo, y ni siquiera les paga. “Que los vascos no sufran no es justificación suficiente”, se queja la entidad. Fuentes de la Ertzaintza confirman además que se han llegado a producir enfrentamientos con delincuentes que disparaban a agentes protegidos con un chaleco fabricado con la propia piel del criminal.

La utilización indiscriminada de vascos para la seguridad no se limita a los chalecos antibalas: algunos bancos también han optado por sustituir el cristal blindado de algunas sucursales por una barrera de vascos. Muchos de ellos llevan atada al cuello la cadenita del bolígrafo.

La Asociación Pro Derechos Humanos de España recuerda que, hace años, miles de vascos eran lanzados a las minas asturianas para abrir itinerarios por las montañas que resultaban inaccesibles para la gente normal. La organización lamenta que en la actualidad este tipo de prácticas sigan vigentes.