Aunque Pepsi descartó finalmente la idea de comercializar unos snacks específicos para mujeres que hacían menos ruido al ser masticados, cada vez son más las marcas que deciden sacar una línea de productos femenina de manera totalmente innecesaria. La mayoría de ellos son exactamente iguales que su versión “masculina” pero con olor a incienso o con los pies fríos. Repasamos los cinco últimos casos de productos específicamente diseñados para mujeres que no necesitábamos.

El iMac. “Tu ordenador personal, ahora más ligero y cabe en el bolso”. Así promocionaba Apple su línea de ordenadores portátiles. También utilizaron el eslogan “Más sencillito de entender que Windows”, como si la mayoría de mujeres no supiéramos, por ejemplo, que para limitar el uso de la CPU asignando menos núcleos a ciertas aplicaciones en Windows 10 hay que abrir el administrador de tareas, buscar el proceso de la aplicación en cuestión y establecer las afinidades de los núcleos que nos interesen.

El color rosa. Inventado en 1992, el color rosa fue asignado directamente al género femenino. Las niñas nacidas a partir de entonces suelen ser vestidas usando este color, como si una camiseta negra con una portada de un disco de Rosendo de un día para otro fuera poco delicada para un bebé. Incluso la mayoría de personas que se llaman Rosa suelen ser mujeres.

La Harley Davidson con cestita. Una de las aberraciones de género más insultantes de los últimos años: una moto modelo Softail Heritage Classic con una cestita de mimbre en la parte delantera. Aunque se vendió como un gesto de integración (apenas un 1% de ángeles del infierno son mujeres), este modelo de Harley fue un fracaso. Del mismo modo fracasó su siguiente propuesta: la moto de 200 caballos con respaldo lateral, para que las mujeres pudieran ir sentadas con las dos piernas juntas a un lado del vehículo.

El balón de fútbol femenino. Los fabricantes de pelotas no entienden que una mujer pueda jugar al deporte rey (¿Por qué no deporte reina?) con los mismos balones que usan los hombres. Por ello tuvieron la brillante idea de vender esféricos con la cara de Amélie.

El Cirque du Soleil. O lo que es lo mismo: el circo sin todo lo divertido del circo. Un espectáculo estereotipado, en el que los valores que se desprenden son totalmente sexistas: el uso de las mallas en los gimnastas, el maquillaje, la música bonita y la ausencia de olor a mierda de elefante. Estamos hartas de tantos estereotipos.