Cansado de recibir céntimos de una moneda con tanta fluctuación de tipo de cambio como el Euro, un mendigo millennial ha escrito en la tablet que utiliza como cartel que sólo acepta criptomonedas. “Yo no quiero la limosna de nadie, sólo acepto criptolimosna”, ha expresado en su iPad.

Mario Camuñas, de 21 años y con una frondosa barba “que al principio era de hipster y ahora ya es de pobre”, lleva en la indigencia desde 2015. “Empecé a dormir en la calle haciendo cola para un concierto de Lady Gaga y, cuando me di cuenta, ya no tenía a dónde ir”, se sincera. “Si me hubieran dado Bitcoins cuando empecé a mendigar hace tres años, ahora no seguiría en la calle”, lamenta. El mendigo millennial se suele colocar a la puerta de supermercados online como Amazon o Ulabox y se alimenta de lo que le dan los repartidores de Just Eat.

Esta semana, un emprendedor se lo ha encontrado en la calle y le ha pagado con visibilidad y prestigio, pero de momento nadie le ha entregado Bitcoins. “También acepto DeepOnions, Ethers y Ripples”, aclara el joven. En la esquina que frecuenta, según ha podido saber la prensa, en lugar de una gorra extiende un iPad Pro en el suelo con la app de compraventa de criptomonedas Plus500 abierta. “En lugar de un perro, como los vagabundos de la generación X, Camuñas se pasea por el barrio con una aspiradora Roomba que le ayuda a recoger sobras que se encuentra por el suelo”, declara una vecina.

Fuentes cercanas a Camuñas aseguran que, debido a la ausencia de criptolimosnas, el joven ya está valorando abrir un Verkami para que la gente pueda contribuir en su nuevo proyecto de vida. “Iba a titular el proyecto con el clásico ‘Dame argo’ pero al final me he decantado por ‘Joven dinámico busca Business Angel para establecer sinergias'”, confiesa.