Fuentes cercanas al loro Gregorio, un ejemplar de Amazona auropalliata afincado en un domicilio de Oviedo, han afirmado que el pájaro está convencido de que es su dueño el que repite todo lo que él dice. “Al principio pensé que estaba paranoico, pero entonces el humano empezó a repetirme la palabra paranoico”, ha declarado el ave.

“Empecé diciéndole ‘hola’ por educación y desde entonces me lo dice unas cien veces al día”, reconoce. “A la octava o novena vez, por deferencia, yo le contesto, y entonces se pone como un loco y lo vuelve a repetir en bucle”, declara Gregorio visiblemente cansado. “Si viene un amigo a casa, enseguida le explica lo que yo he dicho y los dos empiezan a repetir mis palabras una y otra vez”, se queja. “Es como un loro”, añade el animal.

Gregorio, que sólo lleva dos semanas en el domicilio, piensa que su dueño puede reproducir palabras pero en realidad no sabe qué significan. “No sabe construir frases”, asegura. “Sus favoritas son ‘hola’ y ‘galleta’”, precisa.

El loro, que está asombrado por el comportamiento humano, de momento ha dicho a la prensa que se mantendrá dentro de la jaula por seguridad. “Hasta que no compruebe si los humanos son pacíficos, no lo dejaré entrar”, ha dicho.