174 jóvenes ingresados por varios “blocks” en el “timeline”, más de 600 afectados por “unfollows” y “retuits” irónicos y unos 2500 tuiteros en shock tras recibir brutales zascas que se oyeron en la otra punta de Internet. Este es el balance de los últimos meses que ha alertado al Ministerio de Sanidad. Su máxima responsable, Dolors Montserrat, ha confirmado hoy que el número de jóvenes españoles afectados por brutales zascas es alarmante y “obliga a tomar medidas”.

“El problema no son sólo las víctimas, es también toda la prensa que viene a cubrir los zascas o que incluso los recopila en listas cuyo último punto te sorprenderá”, se sincera uno de los médicos de urgencias del hospital Gregorio Marañón, en Madrid. “El primer síntoma son las notificaciones en el móvil. Luego los mensajes privados y las multimenciones”, explica este facultativo. “Cuando el zasca se extiende a Forocoches, poco se puede hacer ya”, dice.

Ciudades como Kuala Lumpur o Bangladesh también se han visto afectadas por la oleada de zascas que se vive en España; muchos de sus habitantes, a pesar de la distancia, los escuchan a menudo y no pueden vivir con normalidad. “Los más brutales suenan como si se hubieran producido aquí mismo”, reconoce el técnico informático Sandeep Nahasapeemapetilon desde la India.

En 2017 han sido necesarias más de 20.000 transfusiones de “followers” para atajar la sangría de seguidores que sufrían muchos usuarios después de recibir los brutales zascas. Una epidemia que, al parecer, ya se ha hecho viral.

No es la primera vez que el uso de las nuevas tecnologías provoca alertas sanitarias en España: en 2016, miles de jóvenes tuvieron que ser atendidos por culpa de un meme en mal estado que provocó una plaga de “lolazos”.