Tras años soportando el sonido de los vecinos del piso de arriba sacudiendo la cama y gimiendo a todas horas, los vecinos de un edificio del centro de Barcelona han asistido a la repentina sustitución de ese ruido por el de un bebé llorando.

“Tuvimos un corto periodo de tranquilidad, pero ahora el ruido ha vuelto”, se quejan los del primero. El sonido agudo y molesto del bebé llorando ha reemplazado completamente los gemidos y las súplicas que se escuchaban anteriormente. “Antes vivíamos mejor porque los gemidos tenían unos horarios establecidos, los llantos del bebé son impredecibles”, lamentan desde el segundo B.

Algunos vecinos de la escalera incluso creen saber el día exacto en el que el niño fue engendrado: “En el último Sant Jordi él estuvo a un gran nivel, así que creemos que fue esa noche en la que la dejó embarazada”, comenta un vecino. Otros sectores del edificio defienden que la gestación se produjo un mes antes, en San Valentín, pues “en aquella ocasión los gemidos se alargaron hasta altas horas de la madrugada”.

Fuentes cercanas a los vecinos prevén que, a medida que el bebé vaya creciendo, el ruido de los llantos será sustituido paulatinamente por gritos entre los padres y ocasionales portazos, hasta que finalmente el único sonido que se escuche en la vivienda sea el de los lloros de un hombre adulto que se ha quedado solo.