Convertido en un cúmulo de pura energía y conceptos abstractos, y a fin de planear su investidura “fuera del tiempo y el espacio físico y humano”, Carles Puigdemont, que se encontraba huido en Bruselas, ha logrado trascender las leyes físicas y estar y no estar en el Parlament durante 2,4 segundos, según fuentes de la Generalitat.

Desde Junts per Catalunya han confirmado esta mañana de que su candidato está entrenándose desde Bruselas para manipular la energía de la materia y utilizarla para desintegrar y reconstruir su cuerpo y poder “estar y no estar en Cataluña” y así ser investido y hacer viable toda la legislatura.

“Estoy y no estoy… Yo… ¡Ah, duele, duele!”, ha logrado balbucear el cúmulo de luz al aparecer en el hemiciclo del Parlament, dando a entender que planea regresar y no regresar durante su investidura, y así burlar al Estado español pese a que diversos profesores de Derecho Constitucional consultados por este diario rechazan que la propuesta sea viable legalmente, aunque el partido catalán cree que existe un margen legal.

“Lo importante ya no es Puigdemont sino la idea de Puigdemont porque él ya no existe en el plano físico, sino que es sólo un manojo de ideas, recuerdos y energía”, explican desde Junts per Catalunya, insistiendo en que ha sido la aplicación del artículo 155 lo que ha obligado a Puigdemont a manipular a nivel subatómico la energía de la materia y a desintegrarse a voluntad. “Por ahora no es sencillo, pero confiamos en que para la constitución del Parlament y la investidura pueda permanecer en la cámara el tiempo suficiente como para hacer la legislatura viable”, dicen.

Pese al optimismo de Junts per Catalunya, desde las filas independentistas desconfían de la estrategia de Puigdemont, que ya no se hace llamar ‘Carles’ sino ‘Doctor Barcelona’, y aseguran que su existencia en el plano no corporal está haciéndole sentir un desinterés progesivo hacia las cuestiones humanas y catalanas.

Al cierre de la edición, Carles Puigdemont habría logrado personarse nuevamente en el Parlament, esta vez durante 4,5 segundos. “En realidad ya he sido investido una y mil veces en un mismo instante… en una república catalana que es y no es al mismo tiempo siempre y cuando no la observes, sólo soy dolor”, habría dicho político, ya completamente despegado del plano natural.