Defendiendo que para las teleconferencias sólo es necesario arreglarse de cintura para arriba “que es lo que se ve”, Carles Puigdemont insiste en plantear una investidura telemática en la que él pueda permanecer en Bélgica y con pantalones de pijama, sin horarios, según han informado desde la formación Junts per Catalunya. Según este partido, las grandes organizaciones de todo el mundo apuestan cada vez más por el teletrabajo, por lo que las labores de la presidencia no se verían afectadas.

“Lo peor de gobernar desde casa es que acabas legislando hasta las dos de la madrugada y luego te levantas a las doce del mediodía, pero mi compromiso con Catalunya sería exactamente el mismo, si no más”, defiende el político catalán.

Pese a los argumentos de Puigdemont, los letrados del Parlament creen que la investidura debe ser presencial y personal, “porque si no la gente hace lo que quiere”. Así, el artículo 146 del reglamento apunta que el candidato debe “presentar” su programa de gobierno y solicitar la confianza del pleno, aunque los independentistas se acogen a que en ningún momento se especifica si el candidato debe “ir perfectamente vestido, habida cuenta de que los catalanes no notarán la diferencia porque sólo le verán la cara”.

Pero los letrados inciden además en que el reglamento señala que el candidato debe estar “delante” del pleno, mostrando que lleva pantalones y zapatos. También se teme que Puigdemont se limite a escuchar al pleno mientras mantiene la ventana minimizada y consulta otros temas por internet.

El Gobierno de Mariano Rajoy ha insistido en que no ve viable una investidura sin presencialidad “porque al final se acaba trabajando a todas horas, sin desconectar”, como le ha sucedido en ocasiones al presidente español, que ahora se ha impuesto la disciplina de cumplir un horario estricto y acudir al Congreso al menos dos veces por semana.