Gritando “¡A mí, a mí! ¡Yo, por favor!”, miles de ciudadanos de Copenhage se han acercado a la universidad de la capital danesa, donde Carles Puigdemont ha participado en un coloquio sobre el proceso independentista, para intentar acercarse al político catalán esperando que éste tenga la generosidad de tocarles con la mano para convertirles inmediatamente en catalanes.

“Dicen que si Puigdemont te toca, aprendes el idioma y te conviertes en catalán… El maestro ya ha hecho catalanes a muchas personas y yo quiero ser catalana también”, ha dicho entre lágrimas una mujer de sesenta años que se ha acercado con sus nietos. “Si no me quiere hacer catalana a mí, que haga catalanes a mis nietos”.

“Mi sueño ha sido ser catalán toda mi vida y como daneses no tenemos muchas oportunidades”, explica otro ciudadano que lleva haciendo cola desde hace unos días, cuando se supo que Puigdemont visitaría la capital.

“A mí el mestre m’ha mirat durant un segon i ara… collons, parlo l’idioma”, ha dicho otro ciudadano que ha tenido la suerte de estar a sólo dos metros del expresident.

El ministro de Exteriores, Alfonso Dastis, ha reconocido que la orden internacional de detención del candidato a la presidencia catalana “compete a los jueces” pero ha recomendado a los daneses que no se acerquen a Puigdemont, que pretende catalanizar Dinamarca como ya ha hecho con Bélgica. “Cuando toda Europa sea catalana, Europa reconocerá Catalunya y ya no necesitará la independencia”, ha explicado Dastis.